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Los mejores cambios de look del cine o la Fórmula Cenicienta

La Cenicienta: La original. ¿Os acordáis de ella? Con madrastra y hermanastras malvadas. era una chica humilde y cantarina que se la pasaba soportando los gritos de toda su familia, limpiaba, y era tratada como una esclava mientras soñaba con conocer a su principe. Por suerte tenía hada madrina, que polvos mágicos por aquí y por allá y la transformó en pricesa para que pudiera ir al baile y así conocer a su príncipe, que por supuesto se enamoró de ella. Final feliz. Disney sentó uno de los precedentes más peligrosos que se recuerdan: la fórmula Cenicienta. A partir de ahí, la historia se repetiría bajo cientos de formas, y sería un rotundo éxito cada vez. ¿No os lo creéis? ¡Antentos a esta galería!

Fuente: Youtube

Pretty woman: ¡Por supuesto! Aunque esta vez son los polvos, aunque no mágicos, los que transforman a Julia Roberts de la noche a la mañana en una señoritinga, que se ríe de las tenderas estiradas de la Quinta Avenida. ¿Y quién no ha soñado alguna vez con hacer eso aunque sea con las dependientas de Bershka? Pero el caso es que si reflexionamos, ¿cuantas posibilidades tenemos de ponernos a hacer la calle, y que pare junto a nosotras (no cualquier rico, que los hay bien desagradables) sino Richard Gere, y que además se enamore perdidamente de nosotras? Aunque si lo pensamos bien, ¿cuantas posibilidades tiene un tío en encontrarse haciendo la calle a una chica como Julia Roberts? Les perdonamos la fantasía porque la película es ya un clasico que todos adoramos.
Alguien como tú: Esta comedia romántica de los 90, nos contaba el cuento de la Cenicienta en versión instituto americano, como después harían tantas otras. El chico popular del insti tenía que transformar a la nerd en la reina por una apuesta con un amigo. Claro que por el camino se enamoraba de ella, por supuesto. Ahora bien, todos hemos ido al instituto, y estamos seguros de que si hubieramos querido que el prota perdiera la apuesta, hubieramos podido elegir a una chica mucho, mucho, MUCHO PEOR. Pero esta no. Esta tenía gafas y coleta. ¡Gafas y coleta! ¡Oh, dios mío! Se ve que ha perdido de entrada.
Alguien como tú: Esta comedia romántica de los 90, nos contaba el cuento de la Cenicienta en versión instituto americano, como después harían tantas otras. El chico popular del insti tenía que transformar a la nerd en la reina por una apuesta con un amigo. Claro que por el camino se enamoraba de ella, por supuesto. Ahora bien, todos hemos ido al instituto, y estamos seguros de que si hubieramos querido que el prota perdiera la apuesta, hubieramos podido elegir a una chica mucho, mucho, MUCHO PEOR. Pero esta no. Esta tenía gafas y coleta. ¡Gafas y coleta! ¡Oh, dios mío! Se ve que ha perdido de entrada.
Princesa por sorpresa: Otra con gafas, y no coleta, pero sí pelos de bruja, es Anne Hattaway. Solo por el título de la película ya nos podemos imaginar el drama profundo que estamos a punto de ver. Mia Thermopolis es una tímida adolescente que vive en San Francisco y a la que le da un vuelco la vida cuando averigua que es la heredera del trono del diminuto principado europeo de Genovia. Lo bonito de Europa es que para los americanos es un puñado de cientos de micropaíses, y una siempre puede ser la misteriosa heredera al trono de alguno de ellos.
Grease: Olivia Newton John no era fea, pero era cursi rematada, aburrida, te daban ganas de darle un par bofetadas para espabilarla, cuando se quedaba con ese aire perdido de enamorada. Pero ahí entran las Pink Lady, que le dan una lección rápida de introducción a las mallas, y... ¡Tarán! Uno de los cambios de look más recordados del cine. Y todas sabemos qué Sandy preferimos, la que se queda con Danny.
Crepúsculo: No por nada, miles de adolescentes devoraron sus libros. Una chica normalita, introvertida, pero inteligente, llega a un pueblo aburrido en el norte de EE.UU, donde conoce a un misterioso y guapísimo chico que se enamorará locamente de ella, ¡de la chica simple! Pero lo mejor, es un vampiro con poderes mágicos, que la transformará a ella también en vampira y vivirán bellos, forrados e inmortales para siempre. Con esa premisa, le entran a una las ganas de sorberle la sangre a alguien. Cuídado chicas, los mordisquillos en la oreja son otra cosa, no querréis acabar en una comisaria.
Crepúsculo: No por nada, miles de adolescentes devoraron sus libros. Una chica normalita, introvertida, pero inteligente, llega a un pueblo aburrido en el norte de EE.UU, donde conoce a un misterioso y guapísimo chico que se enamorará locamente de ella, ¡de la chica simple! Pero lo mejor, es un vampiro con poderes mágicos, que la transformará a ella también en vampira y vivirán bellos, forrados e inmortales para siempre. Con esa premisa, le entran a una las ganas de sorberle la sangre a alguien. Cuídado chicas, los mordisquillos en la oreja son otra cosa, no querréis acabar en una comisaria.
50 sombras de Grey: El último pelotazo de la fórmula Cenicienta estaba de hecho basado en la saga Crepúsculo como ya saben sus fans. De nuevo aquí, la chica normalita que captura la atención de un pivón que además está forrado. Él se enamora locamente de ella, se la lleva por el mundo, la viste de seda, y le da basicamente todo lo que quiera. Eso sí, en la Cenicienta original no mencionaban nada sobre la noche de bodas, así que no sabemos si al príncipe le iba el mambo como al de este cuento.
Betty la fea: Uno de los culebrones más adaptados de la historia, ¿os acordáis de su versión Española? Toda una tira de capítulos interminables, ¡y lo que todo el mundo quería era que la pusieran guapa ya! Pero una vez más, la fealdad se reducía a las gafas y la coleta, y un poquillo de entrecejo. Pero daba igual, como en las otras versiones, la chica florecía y su príncipe se quedaba con ella. Colorín colorado este cuento se ha acabado.
Betty la fea: Uno de los culebrones más adaptados de la historia, ¿os acordáis de su versión Española? Toda una tira de capítulos interminables, ¡y lo que todo el mundo quería era que la pusieran guapa ya! Pero una vez más, la fealdad se reducía a las gafas y la coleta, y un poquillo de entrecejo. Pero daba igual, como en las otras versiones, la chica florecía y su príncipe se quedaba con ella. Colorín colorado este cuento se ha acabado.

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