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La gala 8 de 'Gran Hermano 11' trae a la casa tres nuevos habitantes indígenas

Sí. Parecía una broma pesada. La última jugada de Gran Hermano 11 para mantener al público despierto hasta las tantas de la madrugada no tenía ni pies ni cabeza. Durante toda la semana habían estado especulando sobre las posibilidades de meter a nuevos habitantes dentro de la casa de Guadalix, algo que parecía más que impensable. Sin embargo, para Mercedes Milá no vale aquello de que del dicho al hecho hay un trecho. Prometieron nuevos inquilinos dentro de la casa de Gran Hermano 11 y no se les ha ocurrido otra cosa mejor que meter a tres indígenas, recién llegados de Papúa Nueva Guinea.

Pero esta no ha sido la única incorporación, esperemos que definitiva y última, al concurso de Guadalix. También durante la gala de ayer Arturo, Indhira, Toscano y Tatiana debían elegir entre las dos Carolinas. Y lo cierto es que la cosa estaba más clara que el agua. Sobre todo después de una semanita en la que los flirteos entre Arturo y Carol no habían traído más que celos, malas caras y un apoyo incondicional de la rusa y de Iván hacia Indhira. El triángulo amoroso entre los vascos y la india no hizo más que calentar el ambiente durante toda la semana y provocar automáticamente la expulsión de Carol, que de no ser por sus ñoñerías con Arturo no se hubiera ganado tantos enemigos públicos dentro de la casa espía.

Con Carol fuera del concurso, e Indhira más contenta que unas castañuelas, no quedaban más motivos para que los habitantes de Gran Hermano 11 no volvieran a convivir todos juntos y en armonía. Después de la elección de Carolina, con la que Arturo no estuvo muy conforme, todos los ex habitantes de la casa espía pasaron de nuevo por el túnel en el que habían estado observando a sus compañeros durante tantas semanas para vivir, de una vez por todas, todos juntos.

La única que siguió engañada hasta el final, inocente donde las haya, fue Melanie. Para distraerla mientras la unión de casas se llevaba a cabo, la metieron en una sala junto a los tres indígenas. Y lo cierto es que la chica no estaba muy contenta con la sorpresa. Incluso se puso a llorar en el confesionario advirtiendo de que el jefe de la tribu le estaba molestando demasiado. Y Mercedes Milá, aunque le aseguró que no debía tener miedo de ellos, también le advirtió de que en Papúa Guinea se lleva esto de la poligamia y que posiblemente el jefe se creía con derecho de quedarse con todas las mujeres de la casa.

Una vez descubierto el pastel, el de la casa espía para Melanie y el de los nuevos habitantes indígenas para el resto de la casa, lo cierto es que estas próximas 2 semanas pueden dar de que hablar. Y mucho. Y es que estos guineanos van en pelota picada por Guadalix y sólo los hombres llevan una especie de taparabos, un tubo de caña que protege las partes íntimas del jefe de la tribu y de su ahijado. Mientras la mujer, que se pasea por la casa casi como la trajeron al mundo y con los pechos al aire, parece haber hecho muy buenas migas con Gerardo, que ya la ha obsequiado con una de sus pulseras. Quizá pensaba que si conseguía sobornar a los nuevos habitantes indígenas de Gran Hermano 11 se salvaría de las nominaciones. Pues estaba muy equivocado, porque junto a Arturo, Indhira, Melanie, Ángel y Hans, Gerardo deberá enfrentarse por primera vez a la decisión del público.

Los nuevos habitantes indígenas de Gran Hermano 11

Carol durante la entrevista con Mercedes Milá

Imagen: que.es

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