Excite

Pesadilla en la Cocina con Alberto Chicote: 'Taberna la Concha' y 'Las Noches de Moscú'

  • Pesadilla en la cocina - Facebook

Alberto Chicote vuelve a la pequeña pantalla tras su paso por 'Top Chef' para descubrirnos algunas de las peores cocinas de España en la tercera temporada de 'Pesadilla en la cocina', que vuelve con un episodio doble a La Sexta donde la 'Taberna la Concha' en El Rocío y 'Las Noches de Moscú' de Madrid son las protagonistas.

Además, por primera vez en el programa español, el chef vuelve a algunos de los restaurantes a los que ayudó en el pasado para ver cómo han evolucionado desde su visita.

'Taberna la Concha'

'Taberna la Concha' es un restaurante de la aldea del Rocío, en Almonte, Huelva, en el que Antonio, su dueño, es el protagonista indiscutible de la noche, ya que además de pasar por apuros económicos tiene una complicada situación personal al estar casado con el cocinero del establecimiento, Andrés. Además, su carácter imprevisible complica el trabajo de sus empleados y del propio chef Alberto Chicote.

Para Antonio -que ha cerrado ya tres negocios- el problema son las camareras, que no tienen reparo en decirle a Chicote que la calidad de la comida es pésima y que los platos se cocinan un día y se sirven durante una semana, como el propio chef comprueba en la ensaladilla. el salmorejo y la paella que pide.

VÍDEO: Los mejores momentos de este episodio de 'Pesadilla'

Chicote considera que la comida que sirven en 'Taberna la Concha' es una "guarrería, ante lo que Antonio responde que es "lo que le gusta a la gente. Andrés, el cocinero del establecimiento se muestra mucho más prudente y colabora con la tarea de Chicote en Pesadila en la Cocina. Las peleas entre Antonio, el dueño, y sus camareras son constantes.

Antonio, el dueño del Bar del Rocío incluso llega a abandonar el servicio para ir a ver a la Virgen ante la tensión que vive en la cocina con el chef Chicote, las camareras y Andrés el cocinero. En este mismo almuerzo, una clienta encuentra un pelo en una ensalada y se atraganta.

El dueño del bar, Antonio, insiste en fumar cuando quiere e incluso dentro de su local, a pesar de las advertencias de Chicote de que el ministerio de Salud lo prohíbe. Antonio dice que es una "ley rara". Julián, su padre, señala los defectos de su hijo, algo que su madre es más reacia a hacer.

El primero de los cambios que hace Chicote en El Rocío es el sistema de organización de las comandas, el que tanto criticaba el dueño del bar. Antonio no se libra y Chicote le dice que tiene que hacer algo que "no ha hecho en los últimos 30 años: madurar".

El plato especial que hace Chicote para la Taberna la Concha es una ensaladilla con patata, guistantes y granada en pan de fajitas. El segundo servicio cambian con la llega da de un grupo de 16 personas que llega en autobús con solo una hora para comer. Chicote casi lora y habla de desesperación tras la huida de Antonio a su cuarto y el abrazo con Andrés.

Julián, Concha y Andrés están apunto de abandonar el programa ya que no le ven solución a la actitud de Antonio, que le dijo a Alberto Chicote que quería hablar fuera sin cámaras y tuvo una actitud muy violenta en la cocina.

La reforma del local es radical, con unos tonos azulados que dan mucha más luminosidad al interior, sin dejar de lado las imágenes de la Virgen del Rocío. También destacan las siluetas en las paredes de motivos flamencos y rocieros. Como es habitual, el chef Chicote también elabora un nuevo menú para la Taberna la Concha con nuevas propuestas, que Antonio considera "diferentes a las que él está acostumbrado".

El último servicio es un desastre y Chicote habla con Antonio para requerirle de su liderazgo para darle confianza a su equipo, que parece un tanto perdido. Todo acaba mejor de lo que cabría prever y con una canción de 'Siempre así'.

'Las Noches de Moscú'

El segundo programa de la noche está dedicado a 'Las Noches de Moscú', un local en el madrileño barrio de Malasaña del que Alberto Chicote llegó a decir en la presentación de la nueva temporada que se trataba de la peor comida que había probado nunca. Su dueño, Raúl, es uno de los llamados 'niños de la Guerra', que vivió en Rusia 20 años y abrió el establecimiento hace 30 años.

Tania y Vasyl, dueña y cocinero respectivamente se echan la culpa de la situación de 'Las noches de Moscú' mutuamente, que está en peligro debido a sus deudas. Desde que Raúl legó el bar a su nieta, la situación ha ido de mal en peor.

Tania reconoce que en los dos últimos años ha bajado mucho la calidad de la comida y Maryia, una de las tres cocineras del local dice que el problema es que los dueños no conocen la comida rusa. Chicote cree que la decoración del local está hecha en base a todo lo que han ido encontrando en el desván.

Chicote prueba el blinis y ahumados bañados en eneldo seco, que comparan con la ruleta rusa, ya que "caigas donde caigas, te pegas un tiro" y que Tania reconoce que no comería. El steak tartar tiene una pinta horrible y es una masa picante que el camarero reconoce que tampoco le gusta. Por último, la brocheta con filete ruso tiene una presentación llamativa, ero el chef considera que no está en condiciones de comerse. El pez espada está soso y pasado y Chicote dice que es "el peor restaurante de su vida".

La visita a la cocina de Chicote es reveladora y han quitado los filtros de los extractores, según Maryia es para poder respirar, ero para Tania es para "no limpiarlos". Alberto Chicote dice que los restaurantes saben que mirará la limpieza y que muchos de ellos se preparan para su visita, pero aún así delata la situación de higiene de 'Las noches de Moscú'.

En el primer servicio de Chicote descubre que el microondas trabaja más de lo necesario en un restaurante y muchos fallos en la cocina como el aceite frío para freir. En la sala hay desconcierto, con siete personas trabajando no pueden satisfacer a 20 clientes. Chicote descubre que gastan tres botellas de wodka al día en invitar a chupitos a los clientes descontentos. El marido de Tania, Nourddine, reconoce que se "cogió un pedo" y se le ve en la calle seriamente borracho.

Los clientes en la sala se quejan de la cocción de muchos alimentos, algunos poco hechos y otros pasados. Chicote considera que en el 'Noches de Moscú' nadie manda y se lo recrimina a Tania. A la mañana siguiente habla con los dueños y del legado de Raúl después de tantos años de esfuerzo y con el restaurante a pleno rendimiento.

Chicote sustituye los chupitos por estrellas, mientras que uno de los chefs, Vasyl, le recrimina que el buey no está limpio para el strogonoff, algo que es tarea de los propios cocineros, que tienen mala predisposición. Algunos platos como las setas con nata tienen muy mal aspecto.

Vasyl, uno de los cocineros dice que no quiere preparar la carne porque dice que ha salido del cuello del animal y decide irse del restaurante por sí mismo. Al final de la noche, Chicote cuenta 66 errores, que hubieran sido 66 chupitos y cree que sin eso podrían estar en beneficios.

El equipo de diseño de Chicote cambia el aspecto del local, empezando por su exterior, para que llame la atención en el barrio de Malasaña. Por dentro, destaca el color rojo llamativo pero sin perder matices de inspiración rusa.

En la reinauguración del local, ya con la nueva carta, la cocina va muy lenta y todo va muy lento, casi parados. Chicote habla con Raúl para pedirle una reacción a Tania, su nieta, que considera que el problema está en la cocina. Al final, consigue coger las riendas del restaurante y hacer funcionar el establecimiento.

España - Excite Network Copyright ©1995 - 2019